RECLAMO POR DOS JÓVENES ASESINADOS EN CÁRCELES DE CORRIENTES: UNO HABÍA SIDO DECLARADO INOCENTE

Al caso de José María Candia (o “Kevin”), cuya muerte tuvo lugar en la Unidad Penal 1 en abril del 2020 pocos meses antes de que el joven recupere su libertad, se le suma la tragedia de Ezequiel García (o “Manchita”), que fue asesinado a golpes el pasado 13 de enero. “Manchita” tenía 20 años y ya había sido declarado inocente, solo restaba que se levante la feria judicial para que pueda salir.

En ocho meses, dos tragedias en pabellones de cárceles correntinas terminaron con la vida de jóvenes detenidos. El primer caso había tenido lugar en la Unidad Penal 1, en Corrientes Capital; el segundo, en la Penal 6 en el interior. Ambos considerados hechos de violencia institucional, llevaron a la organización Justicia Legítima Nordeste a criticar duramente la administración provincial tras la muerte de “Manchita”, el 13 de eneroEl joven, de 20 años, esperaba el final de la feria judicial para recuperar su libertad.

 

 

Ambas muertes se dan en el marco de reclamos por parte de los detenidos para que les otorguen recursos para prevenir el contagio del coronavirus. La situación en la Unidad Penal 6 llegó a ser en gran manera preocupante porque varios internos presentaban síntomas y no se tomaban las medidas correspondientes. Los familiares de los internos reclamaban agua potable, lavandina, barbijos, control médico e hisopados. “La respuesta siempre es la misma: negación, carencia absoluta de elementos de higiene, rechazo a los hisopados, ingreso violento a los pabellones intimidando, prohibiendo difundir esta información” subrayan.

 

 

“Desde Justicia Legitima entendemos que existe responsabilidad política e institucional del gobernador Gustavo Valdés, del ministro Juan José López Desimoni, del jefe del Servicio Penitenciario Roque Romero y del jefe de Policía Félix Barboza”, puntualizan. En el caso de Kevin se refieren a “fusilamiento” y por Ezequiel denuncian “tortura a través de una golpiza”.

 

También responsabilizan al Poder Judicial provincial “por su inactividad en las investigaciones, y la falta de imputaciones y detenciones en estos delitos”, a los que indican como “homicidios calificados“, tanto de “sus autores materiales como de quienes desde su responsabilidad institucional encubren tales crímenes”.

 

PRIMER CASO: ABRIL DE 2020, “KEVIN”

Kevin” le decían a José María Candia, un joven de 22 años. Él trabajaba como ladrillero junto a su familia, desde los 14 años. Fue acusado del robo de un celular a una vecina. Según el abogado Diego Jesús Vigay, de Justicia Legítima Nordeste, “Kevin” pudo tener un juicio abreviado en 2017 por su edad, falta de antecedentes, condición socio cultural y los nueve meses que ya llevaba privado de libertad. Se le impuso un tratamiento psicoterapéutico y se ofreció como reparación económica a la víctima seis mil pesos que su madre pagó en cuotas.

 

 

No obstante, era 2018 cuando se le revocó la probation porque le faltaban unas sesiones del tratamiento. Se le impuso cumplir la condena. En la Unidad Penal 1, estudiaba para terminar la escuela, trabajaba en el servicio de comida y limpieza, y cursaba talleres de oficios. En julio habría obtenido su libertadpero en medio de una huegla de los internos -que pedían mejores condiciones para afrontar la pandemia- Kevin recibió al menos dos disparos con armas de fuego, según reveló la autopsia. Las balas, de plomo, habrían sido disparadas por personal del servicio penitenciario. A casi un año del crimen, ocurrido el 21 de abril del 2020, todavía no hay ningún imputado.

 

José María Candia (“Kevin”)

 

Por el caso de Kevin “no existe ningún avance, ni imputación en la investigación” apuntan los organismos. Y señalan que el ministro de Seguridad provincial, Juan José López Desimoni, manifestó a los medios en su momento que su muerte “fue por una pelea entre internos y tenía heridas de arma blanca” (contrario a la autopcia). “Si ese crimen se hubiera juzgado y los responsables hubieran sido condenados, quizá hoy no tendríamos que lamentar la muerte de Ezequiel”, reflexiona Vigay.

 

 

SEGUNDO CASO: ENERO 2021, EZEQUIEL

Manchita” le decían a Héctor Ezequiel García, que tenía 20 años y esperaba el final de la feria judicial en la cárcel de procesados, para recuperar su libertadSe había probado su falta de culpabilidad luego de estar casi un año preso. Murió en horas de la siesta, el 13 de enero, después de una golpiza por parte de un grupo de penitenciarios en la Unidad Penal 6 de San Cayetano.

 

 

Ese mediodía, Laurala madre de Ezequiel, fue a llevarle comida a su hijo. “Llegué a las tres de la tarde y no lo pude ver, nadie me explicó por qué“, contó. Ezequiel había sido trasladado al Hospital Escuela de Corrientes Capital, donde diagnosticaron muerte por edema cerebral y contusiones pulmonares.

 

Aparentemente todo se inició cuando “le cortaron tiempo de su recreo de salida al patio”, explica el abogado. Laura completa el relato: “Le correspondía una hora y solo lo dejaron afuera de la celda media hora, siempre se lo hacían y ese día Ezequiel se rebeló, no quiso entrar y le pegaron hasta matarlo”.

 

Héctor Ezequiel García (“Manchita”)

 

A las 6 de la tarde vinieron del servicio penitenciario a mi casa a decirme que mi hijo estaba en el Hospital Escuela y que había fallecido”, dijo Laura.

 

Hoy están apartados de sus puestos ocho integrantes del servicio penitenciario. No obstante, los organismos buscan que se impute a los responsables y se avance en el proceso judicial.

 

“A mi hijo lo mataron a golpes en la cárcel, hace unos días. Lo mataron y yo estoy destrozada, necesito que se haga justicia. Necesito que los efectivos de la Unidad Penal 6 de Corrientes paguen por lo que le hicieron. Mi hijo estaba preso desde hacía un año por un delito que no cometió. La Justicia admitió su inocencia, y Eze iba a salir ni bien se levantara la feria judicial”, declaró Laura a medios correntinos. “Pero eso nunca va a suceder porque me lo mataronLo desfiguraron en una golpiza tremenda y la Justicia no reacciona”.

 

Unidad Penal N° 6, San Cayetano

 

“Le pido a la sociedad que comprenda a una mamá desesperada, necesito ver a sus asesinos presos. Esto le puede pasar a cualquier mamá”, subrayó y contó que Ezequiel “era un pibe de un barrio humilde, como tantos. Lo acusaron de un robo que no cometió, se pasó casi un año preso y cuando iba a salir –en su expediente ya constaba su inocencia- me lo mataron y todavía no lo puedo creer. Solo la necesidad de que se haga justicia me mantendrá viva. Solo quiero justicia”, sostuvo su testimonio, que comenzó a viralizarse en redes sociales.

 

 

// Diario21.tv y Página12

 

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