BRUTAL: LLENÓ SU PUEBLO DE “MENSAJES DE AMOR” Y LO MATARON A GOLPES

Ocurrió en un pequeño pueblo de España. El hombre, de 39 años, había escrito las siglas TQMT (Te Quiero Mi Todo) a su ex pareja por todo el lugar. Un día tuvo un enfrentamiento contra jóvenes que pretendían arruinar sus pintadas y terminó brutalmente golpeado por otro lugareño. Su ex pareja indicó lo que significaban las siglas en el entierro, asegurando: “Mis hijos y yo estamos perdidos, sin luz”

Cada pareja, cuando se enamora, inventa una lengua privadaIván Vaquero y Diana, unos novios de Velilla de San Antonio, un pueblo pequeño de España, crearon el suyo propio durante sus días felices. Ese amor lo expresaban a través de las de siglas TQMT, Te Quiero Mi Todo. Iván se las tatuó en el pecho.

 

Cuando comenzaron la relación, hace cinco años, se mudaron fuera del pueblo. Él, trabajador de una empresa de extintores, se ocupaba como un segundo padre de los tres hijos de ella de un matrimonio anterior. Fue un tiempo intenso.

 

Hace poco rompieron. Iván volvió a Velilla a sus 39 años. Se instaló en casa de su madre. Diana seguía viviendo fuera, pero iba al pueblo a trabajar todos los días en la oficina de una empresa de cerrajería. Los dos regresaban por separado al lugar donde se conocieron. Entonces, las siglas se volvieron un arma arrojadizaIván comenzó a escribir a principios de mes “Ya no TQMT” en el edificio en el que ella trabajaba. Con tinta roja, pintó por todo el pueblo. Nadie entendía qué significaba ni a quién iba dirigido.

 

Una de las pintadas que Iván realizó la semana pasada en las paredes del pueblo dedicada a su exnovia, en Velilla de San Antonio.

 

En los siguientes días, Iván trató de darle la vuelta a lo escrito, esta vez en azul: “Sí TQMT”. Daba marcha atrás. Aunque al lado también escribió insultos a la expareja de Diana. Así, Velilla se convirtió en el lienzo de un culebrón amoroso.

 

Entre las primeras pintadas y el asesinato transcurre poco más de una semana. El viernes 13, Iván fue a comprar la cena casualmente al lado del edificio donde trabaja Diana. Al pasar, habría visto cómo unos adolescentes pintaban encima de lo que él había escrito.

 

Iván les llamó la atención. Los chicos, unos jóvenes rebeldes conocidos en el pueblo, se encararon con él y la bronca subió de tono. Los investigadores creen que Alberto J., un reponedor de supermercado de 26 años, escuchó el jaleo desde su casa, el primer piso del edificio, justo encima de la empresa de cerrajería, el blanco de las pintadas.

 

No están muy claros los motivos, pero Alberto bajó y encaró a Iván. La discusión acabó a golpes. Alberto, que según sostienen algunos conocidos es experto en artes marciales (los investigadores no tienen constancia), le propinó a Iván una paliza brutal. 

 

Iván quedó tendido en el suelo. Los adolescentes y el atacante se esfumaron. Una ambulancia lo trasladó muy grave al hospital, donde moriría dos días después, el domingo.

 

Al día siguiente de lo ocurrido, Alberto sacó a su perro a pasear en el mismo lugar donde horas antes había matado a un hombre. Un vecino le comentó lo que había pasado. “No tenía ni idea”, contestó. La Guardia Civil, sin embargo, ya sabía que supuestamente había sido él.

 

“Lo mataron por escribir unos mensajes de amor”

 

Finalmente lo detuvieron el lunes. “Son dos familias de Velilla que se conocen de toda la vida. En el tanatorio había colegas de los dos. ¿Qué explicación le vemos a esto? Ninguna”, dice Antonia Alcázar, alcaldesa de Velilla.

 

En las redes sociales se culpó del asesinato a los adolescentes, la pandilla de gamberros del instituto. Internet se llenó de sus caras, sus nombres y sus direcciones. La investigación no ha encontrado que los jóvenes participaran de manera directa en el crimen. Por ahora solo han sido interrogados como testigos. 

 

A mi primo lo mataron por escribir unos mensajes de amor”, lamenta José Carlos, pariente de Iván. Tras el crimen, la gente se dedicó a especular sobre el significado de las siglas. Diana inscribió su significado verdadero en una corona que adornó el féretro durante el entierro. “Mis hijos y yo estamos perdidos, sin luz. Tengo que guiarles en su camino porque la muerte de Iván marcará siempre nuestras vidas”, dice Diana.

 

Después de la paliza, Iván fue trasladado al hospital. Iba despierto. El voluntario de Protección Civil quería mantenerlo consciente hasta que lo viera un médico. De repente, se puso a hablar de su madre y de cuánto la quería. Iván sacó una foto de ella y se la enseñó al voluntario: “¿Ah que es guapa?”. También se acordó de Diana y los tres niños. TQMT, debió pensar. Su primo cree que su final es un fiel reflejo de su personalidad: “Así era él, todo amor”.

 

// Con información de El País

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